Seguinos en Facebook
Recursos
Titulares Información General
- Protesta social: ¿Cuál es la responsabilidad del Estado según estándares internacionales de DDHH?
- Alerta y lucha frente a avanzada represiva de ley Antiterrorista
- ONU: "El Gobierno debe dar mayor prioridad a los derechos humanos de los pueblos indígenas"
- "La presentación de la Diputada Horne se opone solo a cuestiones obvias"
- Piden veinte años de cárcel para Schmidheiny por matar con amianto
- La historia hablará de una Comarca de pie
- El retorno del oro
- Minería: cavarnos la propia tumba
- Peter Munk, el polémico rey Midas de los negocios mineros
- Argentina-China: recreación de la vieja "relación especial" con Gran Bretaña
Boletín NO a la Mina
Si querés recibir el boletín de NO a la Mina, con noticias, documentos, investigaciones e imágenes de las luchas contra la megaminería y a favor de la vida y el agua en Argentina y el resto de Latinoamérica, pulsá aquí para suscribirte
| El oro, ¿la próxima burbuja financiera en estallar? |
|
|
| Información General - Minería de Oro |
| Lunes 01 de Febrero de 2010 12:41 |
Es el antagonista del optimismo financiero. El barómetro de la incertidumbre o el medidor del miedo económico. El oro, con su papel de contravalor de las monedas, es en definitiva el activo refugio por excelencia y una vía de escape para los inversores que desean poner su ahorro a buen recaudo en momentos complicados, cuando las expectativas de inflación o deflación pueden erosionar el valor del dinero.
Fuente: Cotizalia Pero su escalada no ha estado cimentada en la industria de la joyería, sino en las necesidades de inversión de hedge funds e inversores institucionales, así como en los intermediarios financieros que tienen que respaldar la emisión de ETFs, certificados y otros derivados financieros con oro físico. Según datos de la consultora GMFS, alrededor del 80% de la demanda en el mercado del oro son financieras, no industriales, de ahí el aura especulativa que persigue a este vil metal. Y no es para menos. Tradicionalmente, su cotización se ha asociado a la incertidumbre, las crisis económicas o políticas como golpes de estado o guerras. De hecho, su última arrancada alcista comienza tras los atentados del 11-S en EEUU de 2001. Aquel shock encendió la mecha de un factor con el que han tenido que convivir los mercados en los últimos años: el miedo. La sucesión de guerras (Afganistan 2002, Irak 2003), junto a grandes atentados como los de Madrid 2004 y Londres 2006 ha terminado por multiplicar -junto a otros factores como la inflación o el riesgo financiero- la inversión en oro. En una entrevista con María Bartiromo (CNBC) desde Davos, el mítico inversor George Soros ha etiquetado al oro como la última burbuja activa. "Cuando las tasas de interés son bajas, se crean las condiciones para que se desarrolle burbujas de activos, y se están desarrollando en este momento. La última burbuja de activos es la del oro", dijo el gestor. Su opinión es sólo una más en el mercado, pero tiene gran influencia. De hecho, tras la reciente escalada del dólar -en correlación con el oro desde que existe el libre cambio- desde el pasado mes de noviembre, el metal dorado ha comenzado a desinflarse y acumula una caída superior al 10% desde los más de 1.200 dólares en que llegó a cotizar. La proliferación de instrumentos financieros y derivados sobre el oro -muchos sin garantía total de poder ejercitar la compra física- al protector del riesgo financiero, paradójicamente, como uno de los activos que se asemejan a otras burbujas pasadas.
|





Es el antagonista del optimismo financiero. El barómetro de la incertidumbre o el medidor del miedo económico. El oro, con su papel de contravalor de las monedas, es en definitiva el activo refugio por excelencia y una vía de escape para los inversores que desean poner su ahorro a buen recaudo en momentos complicados, cuando las expectativas de inflación o deflación pueden erosionar el valor del dinero.